5 habilidades directivas clave para liderar a tu equipo hacia una meta común

En un entorno cambiante y sometido a una alta competencia, aportar valor añadido es un aspecto esencial para cualquier compañía. Y a la hora de crear ese carácter único y exclusivo que caracterice a nuestros productos y servicios, las personas son las que marcan la diferencia. “Si somos capaces de gestionar intereses, emociones, relaciones y aptitudes dentro de nuestro equipo, tendremos mucho ganado”, afirma Mercè Sáez, consultora y formadora de Festo en recursos humanos y desarrollo directivo. Es aquí donde entra la figura del líder.

“Lo que se espera de un directivo es que oriente, facilite la resolución de conflictos y que con su actuación se logren los resultados”, señaló Peter Drucker, creador del Management. Para lograr esos objetivos, hay una serie de competencias que los directores de equipo pueden adquirir a través del estudio, la imitación, el aprendizaje y, en definitiva, la puesta en práctica. En el ‘Programa de Desarrollo de Habilidades directivas’, Mercè Sáez ayuda a los directivos a desarrollarlas a partir de cinco áreas: la comunicación, el liderazgo, el trabajo en equipo, la gestión del conflicto y la capacidad de motivación.

El primer paso para trabajar estas habilidades es el autoconocimiento. Solo identificando individualmente cómo nos comunicamos, cómo afrontamos el trabajo en equipo y cómo respondemos ante un conflicto, podremos mejorar y entender el comportamiento de los demás.

Comunicación

La gran mayoría de malentendidos que se producen en una empresa tiene su origen en un problema de comunicación. Y es que todo comunica. Las palabras comunican, por supuesto, pero también el tono de voz y los gestos. Incluso la falta de comunicación comunica.

Por eso es tan importante tejer una relación bidireccional entre emisario y receptor que se sustente en la empatía, la escucha activa, la atención al feedback y la asertividad, es decir, la habilidad para expresar una opinión sin agresividad ni pasividad.

Liderazgo

Influir en los demás y llevarlos a alcanzar las metas conjuntas es todo un arte. El papel de un buen líder es marcar el rumbo comunicando los objetivos de forma convincente, ayudar a reducir la incertidumbre y potenciar la motivación para impulsar el cambio. Por supuesto, un líder solo tendrá éxito si convence, si cuenta con seguidores. Por ello, el liderazgo requiere cultivar la confianza mutua.

Trabajo en equipo

En proyectos en los que haya una interdependencia de tareas y una elevada interacción entre trabajadores, la solidez del equipo es un aspecto fundamental. El líder tiene que ser un facilitador de recursos y métodos para que el equipo avance. Y el recurso más importante al inicio de un proyecto es dar a conocer la misión y los objetivos del mismo, así como distribuir los roles y las tareas. Cada miembro del grupo tiene que ser consciente de que su trabajo es clave para que el equipo funcione a pleno rendimiento y el resultado global sea positivo. También es esencial que todos conozcan en cada momento los resultados. Fruto de todo lo anterior, el equipo trabajará empoderado y motivado bajo la batuta del director de orquestra.

Gestión del conflicto

Cuando antes nos convenzamos de que la aparición del conflicto es inevitable y natural en las relaciones humanas, antes podremos hacerle frente de una forma serena y que sirva para remar hacia el objetivo común del equipo. Como líderes, podemos optar por resolver una disputa desde la colaboración, el consenso, la persuasión, la cesión…

Lo verdaderamente importante es ser conscientes de que el desenlace del conflicto dejará un poso: puede ser el germen de mejoras y de creatividad, o pueden crear un caldo de cultivo perjudicial para el futuro.

Potenciando las habilidades directivas mencionadas en este artículo, tendremos las herramientas adecuadas para dar la mejor salida a una rencilla.

Capacidad de motivación

Es obvio que cuando estamos motivados damos lo mejor de nosotros mismos y tenemos energía de sobras para ir hacia nuestros objetivos. Por eso la organización debe crear espacios y protocolos que estimulen la motivación y que la mantengan. Además, el líder debe conocer los intereses y motivaciones de cada persona de su equipo a fin de que la orquestra suene de manera armónica.

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