Plan de capacitación y competencias: qué es y qué ventajas tiene

La productividad y eficiencia de una empresa está a veces limitada por su propia organización. Es frecuente que el reparto de tareas y responsabilidades no se ajuste a las competencias y habilidades de los trabajadores que se ocupan de ellas. Esto es un obstáculo a la hora de gestionar los proyectos con eficacia, pero existe una forma de solucionarlo cada vez más usada tanto en empresas industriales como de cualquier otro sector.
Se trata de los planes de capacitación y competencias, que consisten en hacer un diagnóstico de la situación actual –identificar las aptitudes necesarias en cada departamento– y elaborar una estrategia para alcanzar la situación deseada. Es decir, un conjunto de acciones para aumentar la eficacia en la gestión de proyectos a todos los niveles. En palabras de Pablo Domínguez, de la división de Consultoría y Formación de Festo, un plan de capacitación y competencias “consiste en decidir cuáles son las aptitudes necesarias o contingentes para cada puesto y planificar todas las tareas necesarias para que el empleado las alcance”.

Liderazgo, calidad y comunicación son tres de las competencias de las que más carecen las empresas. Habitualmente, las que se analizan son 12, entre las que destacan la autonomía, el trabajo en equipo, la productividad, la innovación, la madurez, el trabajo bajo presión, la respuesta y la motivación, todas ellas básicas para mejorar la eficiencia de una fábrica o cualquier otro puesto de trabajo.

Un plan global

Los planes de capacitación deben implantarse con una visión global. “Se aplica a todos los cargos, aunque cada tipo de trabajo tiene diferentes casuísticas, por lo que es recomendable agruparlos en diferentes matrices según sus funciones”, explica Domínguez. La estrategia incumbe desde los directivos hasta los puestos más técnicos y debe implantarse tras alcanzar un consenso entre los trabajadores y la empresa.
Es la dirección que debe impulsar el proyecto y patrocinarlo. Sin su compromiso, advierte Domínguez, es muy difícil desarrollarlo de forma rigurosa. El departamento de Recursos Humanos será el encargado de coordinar la implantación del plan, por lo que tendrá un papel especialmente importante en el proceso.

¿Para qué sirve? Un plan de capacitación permite detectar las aptitudes y deficiencias para actuar sobre ellas, definir los perfiles profesionales en la selección de personal, distribuir de forma eficaz las funciones y evitar la infravaloración de trabajadores. El objetivo es siempre el mismo: desarrollar las capacidades de las personas en relación con sus puestos de trabajo. En algunos casos, los resultados del análisis de la situación inicial exigirá al empleado una ampliación de las competencias personales. En otros, será la empresa quien deberá ocuparse de la capacitación por medio de formación interna.

En un contexto de evolución tecnológica constante, las empresas deben estar actualizadas en todo momento y al corriente de las últimas novedades. Esto solo es posible con unos trabajadores que reciban formación continua. En este sentido, Domínguez concluye que los planes de capacitación y competencias son “una herramienta muy útil, ya que de una matriz de competencias directamente se desemboca en un plan de formación continua”.