Cinco pasos del método Hoshin Kanri para que tu empresa nunca pierda el norte

¿Cómo hacer compatibles las tareas rutinarias y operativas de una empresa con la persecución de objetivos estratégicos a largo plazo? ¿Cómo decidir a qué destinamos los recursos limitados con los que contamos? ¿Cómo implicar y motivar a todos los miembros del equipo para remar juntos en la misma dirección?

La dispersión, la falta de comunicación y las carencias de dirección son problemas habituales en muchas compañías que se ahogan en las laboras diarias y tienen dificultades para innovar e implementar mejoras con la finalidad de avanzar hacia objetivos estratégicos a largo plazo.

Para encontrar el norte y orientar hacia él todos los recursos y talentos de una empresa, en los años 50 el profesor Yoji Akao creó el Hoshin Kanri, un sistema de trabajo que permite concentrarse y coordinarse hacia una meta común. Empresas como Toyota y otras compañías de la industria de la automoción asumieron la receta dentro de un Sistema de Calidad Total. Las palabras “hoshin” (brújula) y “kanri” (gestión) son bastante elocuentes en cuanto al efecto que persigue el método.

De forma resumida, podríamos decir que el método Hoshin Kanri aspira a definir y alinear los objetivos estratégicos, los planes de los responsables de equipo y el trabajo de la plantilla, de tal manera que las metas, los resultados y los indicadores o KPI se difundan por toda la organización y la impregnen.

Esta fluidez queda perfectamente reflejada en la técnica de los catchballs, que propone una manera de consensuar objetivos empresariales inspirada en el beisbol. La primera fase de esta herramienta es el lanzamiento, y consiste en que alguien de la organización lance una idea para que el resto del equipo la atrape, la madure y la vuelva a lanzar matizada. Este proceso tan visual es una manera idónea de compartir ideas, fomentar la participación del equipo y, en definitiva, favorecer una mejora continua y consensuada.

Ventajas del método Hoshin Kanri

Algunas de las ventajas del método Hoshin Kanri y de su capacidad para ordenar todas las tareas y procesos en función de los objetivos son:

  • Combina la estrategia y la táctica: las metas a largo plazo y las necesidades a corto plazo pueden ser compatibles e incluso reforzarse, siempre respetando la calidad que recibe el cliente y la generación de valor añadido.
  • Mejora la comunicación, al hacer fluir el intercambio de información sobre objetivos y resultados a lo largo de toda la compañía.
  • Impulsa la motivación, la orientación a los objetivos y el compromiso con la estrategia empresarial: cada trabajador es experto en su área de trabajo y es consciente de que su actividad es esencial para alcanzar los objetivos comunes.
  • Pone toda la atención en los detalles: la definición de una meta estratégica se concreta en una cascada de objetivos secundarios y tareas para cada equipo, con sus respectivos responsables, lo que facilita la mejora continua y el seguimiento de los proyectos.
  • Promueve el aprendizaje: parte del éxito del método Hoshin Kanri se basa en documentar los procesos. Esta práctica genera una base de conocimientos que facilita la mejora continua y la repetición de los éxitos.
  • Mide los resultados: al promover la medición de indicadores de resultados de principio a fin y una revisión de KPI que puede ser semanal, mensual y anual, el método Hoshin Kanri es flexible y ayuda a corregir el rumbo y redefenir esfuerzos y recursos para no perder nunca el norte.
  • Ayuda a priorizar: ante los recursos limitados que toda empresa debe saber gestionar, tener claros los objetivos facilita la decisión de dónde invertir esfuerzos.

Implementar el método Hoshin Kanri en cinco pasos

Si estás interesado en aplicar el método Hoshin Kanri en tu organización, puedes solicitar asesoramiento a Festo Consulting. Te ayudaremos a implementar estos cinco pasos:

  1. Definir la estrategia de la empresa: ¿qué queremos conseguir a cinco años vista?
  2. Desarrollar objetivos e indicadores: ¿qué metas y resultados a medio plazo nos llevarán a conseguir el objetivo final?
  3. Comunicar el plan: alinear a los responsables del equipo y a los trabajadores para que todo el mundo sea partícipe de la meta común.
  4. Implementar los cambios: cada meta se compone de tareas con sus respectivos responsables, a fin de lograr mejoras cuantificables.
  5. Revisar la evolución del plan: evaluar los resultados y KPI de forma periódica y constante nos llevará a confirmar y consolidar los procesos que nos hacen avanzar, y corregir el rumbo cuando sea necesario.

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