Cómo evitar el naufragio del Lean Manufacturing en tu empresa

Ningún empresario resta impasible cuando descubre, de acuerdo con los datos que disponemos fruto de nuestra experiencia en consultoría, que solo el 10% de la actividad industrial genera valor añadido. Es decir, que gran parte de la actividad industrial no contribuye a crear un producto o servicio por el que los clientes estén dispuestos a pagar. Con estos datos sobre la mesa, la mayoría de compañías a las que asesoramos muestran una gran predisposición a incorporar en su sistema de trabajo los principios del Lean Manufacturing, que se basan principalmente en aumentar la productividad reduciendo todos aquellos procesos o malas prácticas no productivas.

No obstante, emprender este camino no es cosa de un día y está lleno de obstáculos que pueden llevarnos al naufragio. La siembra del Lean Manufacturing, por lo tanto, debe tener la vista puesta en un horizonte estratégico de entre tres y cinco años, a pesar de que los resultados son visibles desde el principio.

La razón de ser del Lean Manufacturing resulta atractiva para cualquier gestor empresarial que busca aumentar la competitividad de su compañía y ganar cuota de mercado respecto a la competencia. La fórmula para lograrlo tiene tantos años como el propio mercado:
• Aumentar la calidad de los servicios para que se adecúe a las expectativas del cliente.
• Incrementar la flexibilidad con la finalidad de adaptarnos a los plazos de entrega de los clientes, que son cada vez más ajustados.
• Optimizar la productividad en nuestros procesos para reducir los costes.     

Tener en cuenta este triángulo en el momento de redefinir los procesos de trabajo en nuestra compañía es la garantía para crecer mediante un producto de calidad, un buen servicio y un buen equilibrio entre costes y facturación.

Sin embargo, Francisco Gil, Consultor Asociado Festo, subraya los tres factores que pueden hacer fracasar una implementación Lean:
• El tacticismo.
• Pensar como siempre.
• Un liderazgo autoritario o negligente.

Error 1: usar el Lean con tacticismo

Si bien es cierto que, cuando empezamos a analizar, pulir y racionalizar nuestras líneas de producción, comprobamos los resultados desde el primer día, implementar el método del Lean Manufacturing con una visión cortoplacista puede dar al traste con el proyecto y desmotivar a los trabajadores implicados.

Involucrar a todo el equipo de la empresa para optimizar esfuerzos, reducir desperdicios, ajustar el stock y eliminar tiempos muertos, por poner solo algunos ejemplos, afecta a los propios cimientos de la compañía. En caso contrario, es más que probable que no estemos desarrollando el proyecto de Lean Manufacturing de forma efectiva.

Por lo tanto, el Lean Manufacturing significa un cambio de mentalidad, de protocolos de trabajo y de herramientas. Es, en definitiva, el resultado de una decisión estratégica enfocada a ganar competitividad.  

Error 2: pensar como siempre

Las personas que habitan la caverna que retrató Platón en una de sus famosas alegorías viven mirando hacia una pared donde se proyecta una realidad superficial y confusa basada en las sombras que provienen del exterior. Es cómodo vivir en esta letargia. Por eso, impulsar el cambio y abrirse a nuevas ideas y conocimientos es irrealizable sin salir de la cueva.

Lo mismo ocurre en el seno de una compañía. Intentar impulsar el Lean Manufacturing partiendo de la misma forma de pensar que siempre hemos tenido es un contrasentido, porque implica tomar las mismas decisiones y, por lo tanto, frenar la mejora continua. Si no dejamos entrar aire fresco en la empresa, nos quedaremos en tierra de nadie: ni dentro ni fuera de la cueva.

Por lo tanto, hace falta un revulsivo en la organización. Por ejemplo, participar en workshops sobre Lean Manufacturing, conocer casos de éxito de otras empresas del sector, intercambiar experiencias o contar con servicios de consultoría que identifiquen las áreas de mejora para evitar el derroche en la compañía. En definitiva, es necesaria una visión externa.

Error 3: un liderazgo autoritario o ineficiente

Implementar el Lean Manufacturing mediante un liderazgo de ordeno y mando, de talante paternalista o que deja hacer sin una implicación proactiva por parte de la dirección, convierte el proyecto en una quimera inalcanzable.

Al contrario, la riqueza del Lean Manufacturing parte de un liderazgo capacitado que consigue involucrar a los miembros del equipo y empoderarlos, que respeta a las personas, las desarrolla y deja que se equivoquen.

Porque de lo que se trata es de mejorar los procesos de producción y evitar el derroche. Y los derroches pueden estar causados por máquinas en mal estado, productos defectuosos, un exceso de movimientos internos dentro de la planta de producción, puestos de trabajo desordenados, etc. ¿Quién mejor conocerá estos detalles del día a día en la línea de producción que los propios operarios que participan en ella? 

En resumen, los cimientos que llevarán al éxito la instauración del Lean Manufacturing en tu empresa son la decisión estratégica, la visión externa y el liderazgo capacitado. Sobre estas bases, cualquier compañía es capaz de poner en funcionamiento nuevas herramientas Lean que modifiquen sus métodos de trabajo e incluso la cultura corporativa.