¿Cómo será el empleado del año en la próxima década?

En la transición que muchas empresas están haciendo entre la Industria 3.0 y la Industria 4.0, una idea empieza a hacerse evidente: corren tiempos de cambio. Las placas tectónicas de la estructura organizativa de las empresas se están moviendo con tal de incorporar las ventajas de las últimas tecnologías en los sistemas productivos y, de esta manera, responder a una demanda cada vez más cambiante, urgente y personalizada.

En el eje de estos cambios están los trabajadores y los departamentos de recursos humanos, que están redefiniendo las competencias y cualificaciones que marcarán la diferencia en la próxima década. “En las nuevas empresas no habrá sitio para trabajadores con bajo nivel de formación o con poca capacidad para adaptarse”, subraya Albert Ortega, Account Manager & Consultant Festo Consultoría y Formación, en el webinar “El operario en la Industria 4.0”.

Según el estudio The future of jobs, elaborado por World Economic Forum, en los próximos años cederá la demanda de competencias relacionadas con habilidades físicas, en las que destreza y fuerza son esenciales. En cambio, crecerá con ímpetu la demanda de habilidades cognitivas, que están relacionadas con la creatividad, la flexibilidad, el razonamiento lógico y la sensibilidad al problema.

El Operario 4.0 realizará o, mejor dicho, está realizando menos tareas monótonas, y en cambio está más focalizado en el control y la supervisión de procesos. Está compartiendo espacio de trabajo con robots interconectados, con los que se comunica a través de los dispositivos inteligentes.

Solo hay que ver qué clase de tecnologías están empezando a habitar las fábricas: Big Data, sistemas de transporte inteligente, impresión 3D, simulaciones de producción y mantenimiento predictivo, por poner solo algunos ejemplos, que están impulsando el cambio de una producción automatizada a una producción en red.

Ante este nuevo ecosistema productivo, estas son algunas de las competencias que los profesionales están adquiriendo:

  • Análisis de datos y toma de decisiones basadas en ellos.
  • Autoevaluación y desarrollo continuo e independiente.
  • Resolución de problemas estructuralmente y con orientación a objetivos.
  • Interactuación con los compañeros de trabajo, fomentando la colaboración interdisciplinar.

Llegados a este punto, la pregunta evidente es ¿cómo conseguir el cambio de mentalidad que la Industria 4.0 nos está reclamando? No es una tarea fácil, ya que la resistencia al cambio, y a salir de la zona de confort, es una reacción intrínseca del ser humano.

“Las empresas tienen que adelantarse a los cambios con estrategias de desarrollo profesional continuo”, recomienda Albert Ortega. “Para facilitar la adaptación a los nuevos tiempos, es importante explicar y planificar bien los cambios”.

Aunque la formación profesional tiene un papel esencial en la formación de las nuevas generaciones, el entorno de trabajo diario es el idóneo para desarrollar las competencias que convierten a un empleado en un Operario 4.0. En este sentido, Ortega nos aporta algunas ideas para llevar las competencias del equipo al próximo nivel:

  • Trabajar un proyecto concreto
  • Rotación laboral, trabajando en otros departamentos.
  • Mejora de procesos reales y diseño de nuevos procesos.
  • Resolución estructurada de problemas.
  • Debates con colegas.
  • Estudios de caso.

En resumidas cuentas, la flexibilidad, la visión de conjunto, la creatividad y la capacidad analítica son motores del cambio que ayudarán a los empleados a adaptarse a la Industria 4.0, y a las empresas, a reforzar su competitividad.