“El futuro será la micro formación continua en las empresas“

Con más de 30 años de experiencia en el sector de la consultoría y la formación industrial, Jesús Herrera es consultor asociado de Festo España. Formado en tecnologías de control de movimiento e involucrado en la formación de equipos humanos de mantenimiento industrial, Herrera es experto en innovación de sistemas de formación continua para adultos y de formación en tecnologías escolares. En esta entrevista nuestro consultor asociado reflexiona sobre la importancia de la consultoría y la formación en la productividad y desarrollo de una empresa.

 

¿Para qué situaciones y contextos económicos debemos estar preparados en los próximos años?

El futuro es impredecible. Sin embargo, existen cuatro retos que debemos tener presentes: la contaminación, la sobreexplotación de recursos, el crecimiento poblacional y el mal reparto de la riqueza. En este contexto, la tecnología nos ofrece la oportunidad de hacerle frente a estos desafíos, pero a la vez puede ser un peligro. La tecnología puede mejorar la vida de las personas, siempre y cuando se aplique de manera correcta. Si las personas no entienden y no dominan estas tecnologías pueden quedarse atrás. Por ello, la formación es clave para el desarrollo de cualquier empresa.

En este sentido, si nos trasladamos a una planta industrial, ¿podría destacar, a modo de ejemplo, 5 puntos en los que la formación es una necesidad imperiosa?


La formación es de especial importancia en la comunicación. Cuando se crea un procedimiento en una empresa, el primer paso es aprender a comunicarlo correctamente dentro de la compañía, ya que cada departamento habla su propio idioma. También se debe tener en cuenta la comunicación entre las personas y la tecnología, así como los procedimientos de mejora continua. En este sentido, es necesario que los operarios de las plantas industriales conozcan y se formen sobre los procedimientos de mejora continua utilizando las herramientas lean, que ya sabemos que con un buen proceso funcionan. Asimismo, las compañías deben estar formadas en cuanto a ahorro energético por dos motivos esenciales: competitividad y necesidad medioambiental. Del mismo modo, es importante saber simplificar los procesos. Menos es más. Para mejorar la competitividad, no se trata de despedir a gente sino de sintetizar los procesos para reducir los costes de producción y para ello es necesaria la formación. La clave está en entender que lo que se está haciendo se puede hacer mejor y ver la necesidad de crear sistemas flexibles porque todo cambia.

Un estudio del Foro Mundial pronostica la creación de 133 millones de puestos de trabajo a causa de la automatización, aunque también augura la destrucción de 75 millones de empleos. En este momento de transición, ¿qué papel tiene la formación?

La formación es la clave del cambio. Debemos ser conscientes que lo que hoy sabemos va a ser distinto en pocos meses. La tecnología avanza a pasos agigantados y es cierto que se van a reducir muchos puestos de trabajo, todos aquellos que una máquina pueda hacer mejor. En este sentido, la formación se va a convertir en el centro de todo para no quedarnos atrás. En las empresas, vamos a pasar de una formación puntual a microformaciones muy específicas, a una formación continua, integradas en el horario laboral. De hecho, hoy en día muchos trabajadores ya lo están haciendo, visualizando, por ejemplo, tutoriales de YouTube de 10-15 minutos, necesitamos informaciones claras y concretas sobre determinados temas para mantenernos actualizados. En definitiva, gran parte de nuestro tiempo está y estará, cada vez más, dedicado a formación dentro y fuera de la empresa.

¿Qué valoración hace del nivel formativo de las empresas españolas en la actualidad?

La titulación es una buena base para empezar a trabajar, pero si queremos mantenernos actualizados es necesario seguir formándonos. Los cursos deben tener un enfoque práctico, de utilidad para los procesos y máquinas de la compañía. En este sentido, la formación que da valor es la que se hace a medida. La formación a medida ayuda a mejorar los procesos y costes de la empresa. Hace unos meses realizamos una formación en una empresa con sede en Galicia que nos permitió sacar una serie de conclusiones y mejoras, que supusieron un ahorro de cerca de 48.000€. Además, esta formación no solo supuso un ahorro de costes, sino que los técnicos adquirieron nuevos conocimientos que les posibilitaron asumir nuevas tareas y prescindir de empresas externas.

Según datos propios, solo el 10% de la actividad empresarial genera un auténtico valor añadido. ¿Podría decirnos por qué?

Este dato da miedo, pero si nos detenemos a analizar nuestro día a día vemos que hay muchos procesos que son prescindibles. Por eso solo una pequeña parte de lo hacemos traslada verdadero valor al trabajo enfocado al cliente. Desde Festo recomendamos la implementación de metodologías Lean, que simplifican y cuantifican los procedimientos para mejorar los procesos, productos y costes. Hacer Lean es una forma de trabajar, de pensar, por lo que no se puede implantar de un día para el otro. Lean es la búsqueda de la mejora continua del mismo modo que la formación, es un proceso que nunca termina, que siempre se puede mejorar.

¿Dónde se encuentran las mermas?

En todos los procesos creamos deshechos, mermas y trabajos que no aportan valor añadido. En muchas ocasiones lo hacemos por desconocimiento o porque existe una tendencia cerrada sin posibilidad de cambio. Pongamos como ejemplo la fabricación de un coche. Para fabricarlo necesitamos una pieza x, pero para fabricar esa sola pieza se fabrican 1000 unidades. Si lo analizamos, para fabricar un solo coche nos encontramos con 999 piezas que debemos almacenar, de las cuales algunas tendrán taras y otras se estropearán por no estar bien almacenadas. Cuando miramos el problema con perspectiva vemos clara la simplificación de procesos y podemos empezar a cambiar de visión. Nuestro desconocimiento es la mayor merma.

¿Cómo se aplica un plan de choque frente a estas mermas?

Debemos partir de la base que combatir las mermas es estrictamente necesario, ya que nos estamos jugando el futuro de la empresa. Los principales motivos por los que no se aplica un plan de choque frente a las mermas son el desconocimiento y el miedo y ambos se combaten con formación. Es una rueda. Existen multitud de herramientas para evitar las mermas, que van desde las técnicas de mapas de valor hasta los sistemas de cambios de formatos, pasando por los estudios de tiempos administrativos. Es espectacular la mejora que podemos obtener si tenemos un buen sistema de análisis de la situación. La consultoría nos permite ver lo que el día a día no nos deja.

¿Podría ponernos un ejemplo concreto?

En Festo realizamos un mapa de valor propio gracias al cuál conseguimos reducir un proceso de 3-4 semanas a 1 día. Pasamos de 672 horas a tan solo 24. Esta es una mejora brutal que se puede aplicar a muchos procesos productivos. Cuando realizamos una formación siempre hacemos la siguiente pregunta: ¿Podría encontrar cualquier cosa de su empresa en menos de 5 minutos? Si la respuesta es negativa es que hay mucho margen de mejora, y es urgente aplicar estas mejoras para crear un sistema ordenado y eliminar todos aquellos procesos innecesarios.

Para finalizar, ¿Cuál es el flujo de valor idóneo al que debemos aspirar?

Atender al cliente mejor de lo que él espera. En otras palabras, implantar un sistema de atención al cliente de 10. Debemos conseguir un flujo rápido y sencillo para entregarle al cliente el producto o servicio que necesita y que quiera volver a trabajar con nosotros.

Fuente: Consultor Festo Jesús Herrera