El perfil del líder en la Industria 4.0

Es un hecho que nos encontramos plenamente en la Era de la Complejidad. Un estudio de 2018 de Price Waterhouse Consulting establece tres niveles de comparación entre las empresas con cultura “analógica” y cultura “digital”, entre empresas con cultura tradicional y cultura de cambio: los clientes, la forma de organizarse y la cultura de la compañía.

Según este estudio, los clientes, así como la demanda, evolucionan de un carácter push -introducción de producto en el mercado influenciado por el coste de compra o de suministro- a un carácter pull – donde la demanda del cliente es la que conduce al suministro del producto-.

En cuanto a la organización, esta evoluciona de una fuerte jerarquización a una estructura plana con una rápida toma de decisiones; de la orientación a tareas y procesos a la de resultados y productos; del statu quo a la superación de barreras, innovación y mejoras.

Por último, las formas de trabajar también varían considerablemente. Los conocimientos de la era analógica son remplazados por la digitalización, los equipos homogéneos, departamentalizados y los trabajos por tareas vienen substituidos por la flexibilidad, adaptabilidad y una fuerte colaboración entre equipos.

Teniendo como referencia este nuevo marco, la pregunta es: ¿cómo afecta este nuevo cambio de estructura en el perfil de los líderes?

Hoy las estructuras ya no están tan jerarquizadas y la interconexión e interacción entre las personas es más fácil. El nuevo papel del líder tiene que ser el de crear sentido para sus colaboradores para que sea posible hacer frente a un mundo VICA: volátil, incierto, complejo y ambiguo. Pero ¿cómo empezamos?

Un líder debe tener una serie de competencias que le ayuden a seguir el ritmo del cambio:

  • Visión: La tecnología disruptiva puede hacer que las empresas jóvenes e innovadoras ganen tracción en el mercado. Las organizaciones más rápidas, jóvenes y dinámicas están surgiendo constantemente para desafiar a las empresas líderes. El líder debe estar atento a estos cambios en el entorno para adelantarse a las necesidades de los clientes.
  • Jerarquía: Las estructuras de hoy no se adaptan a las del mañana. Según la Harvard Business Review, limitarse a pensar que las organizaciones necesitan tener una estructura jerárquica es un error. Es más, se demuestra que la jerarquía inhibe la transformación porque, a nivel práctico, se opone al cambio. Las organizaciones exitosas se dirigen hacia la dispersión del liderazgo y las responsabilidades gerenciales a través de una red. La jerarquía es importante, para optimizar el trabajo, pero es en la red es donde ocurren grandes cambios.
  • Tecnología: Industria 4.0 significa que las máquinas podrán controlar su propia producción y logística. La maquinaria y los sistemas físicos se conectan a Internet. Las máquinas podrán interactuar con su entorno, aprender nuevos patrones de comportamiento y estrategias para auto optimizarse. Permitirán incluso los lotes más pequeños con cambios rápidos de producto y gran cantidad de variantes para ser producidas de manera eficiente. El líder debe aprovechar el talento de las personas para que puedan explorar y maximizar los avances tecnológicos y debe ser el inductor de la mejora continua.
  • Conectividad: Ya estamos acostumbrados a estar constantemente conectados, a utilizar multidispositivos y a comunicarnos en diferentes plataformas en nuestro día a día. En el nuevo entorno industrial se debe imaginar que la maquinaria siempre estará conectada, tomando decisiones sin nuestra intervención, optimizando la producción y gestionando toda la logística. El líder debe estimular a la organización para que esta aproveche las ventajas competitivas que brinda la comunicación.
  • Transparencia: Enfrentarse a un futuro nuevo y diferente es una perspectiva desafiante. Gestionar un cambio de cualquier tipo requiere comunicación a un nivel completamente diferente del habitual porque las personas tememos lo que nos depara el futuro. El líder debe contener la ansiedad y mantener el enfoque en el logro de los objetivos de la organización. Dado que el futuro será cada vez más incierto, es preciso comunicarse con el equipo, incluso cuando no se tienen todas las respuestas. Se debe promover una comunicación abierta y honesta como base central de cualquier proyecto de cambio.