Estandarización: base del Lean Manufacturing

El verdadero pilar de la filosofía lean, pero también una de las herramientas menos usadas en las empresas, es la estandarización. Es uno de los fundamentos de la mejora continua y consiste en seguir un patrón con tal de llevar a cabo los trabajos y tareas de la mejor forma posible: con la mayor eficiencia.

La estandarización está presente en todas las metodologías clásicas del lean: las 5S, el SMED o la producción celular. Aunque los objetivos no coinciden –la primera aspira a estandarizar los procesos de orden y limpieza, la segunda pretende hacerlo con los cambios de lote, y la tercera, con la forma de trabajar dentro de un conjunto de máquinas–, la estandarización es el nexo que las une.

“Esta filosofía entiende que un problema es una desviación del estándar”, indica Pablo Domínguez, Accound Manager & Consultant en Festo España y Portugal. Todas las tareas son susceptibles de ser estandarizadas y, en una empresa utópica, así sería. Sin embargo, es costoso y va acompañado de un ejercicio de mantenimiento. Como los recursos son limitados, hay que priorizar dónde es más necesario.

Mantener la estandarización

En tareas estandarizadas, el trabajador siempre tiene una guía, por lo que mejora la repetibilidad. Con tal de que la estandarización se mantenga en el tiempo y se cumpla, es importante que esta forma de trabajar impregne la cultura corporativa. Esto solo será posible con el compromiso y la participación tanto de los directivos como de los empleados.

De esta forma, será más probable que la estandarización llegue a mostrarse en las rutinas y se convierta en un hábito en el sí de la empresa. Hay que tener en cuenta también que la estandarización es un proceso vivo, cuestionable, que evoluciona. Es por esta razón que debe estar en revisión constante. Esta es precisamente una de las partes clave del kaizen, la mejora continua.

Otra de las ventajas de esta herramienta es que disminuye las curvas de aprendizaje, según Domínguez. Esto facilita la polivalencia y reduce la variabilidad relativa del factor humano. Por otra parte, permite identificar mejor las incidencias. De hecho, uno de sus objetivos es combatir las causas raíz de una disfunción, para para después erradicarla y mejorar el proceso, a través de métodos como los cinco porqués o el diagrama de Ishikawa.

Tres conceptos clave

En la base de la estandarización de trabajos encontramos tres conceptos: documentación, participación y mejoras.

  • La documentación del proceso es imprescindible para garantizar que la manera estándar de trabajar no se desvía y continúa siguiendo los patrones planeados.
  • La participación del personal, a la hora de cambiar, adaptar, mejorar o ampliar un estándar es clave, ya que, sin esto, se convierte en un papel con instrucciones y no en una forma consensuada de hacer el trabajo de la mejor manera posible.
  • Las mejoras, desde el punto de vista de procesos, hay que reflejarla en el estándar para poder ir incrementando la productividad. Es más, es conveniente también estandarizar el propio proceso de detección e implantación de mejoras para que sea un proceso más dentro de la actividad diaria de la organización.