¿Por qué la formación debe entrar en la lista de propósitos de año nuevo de los profesionales de la industria?

La digitalización y el desarrollo de nuevas tecnologías marcan el futuro de nuestras plantas productivas hacia la ya conocida industria interconectada. Disponemos de la tecnología, el personal y los procesos guía, pero ¿quién va a liderar este cambio?

Los profesionales de la industria somos los responsables de dirigir y afrontar esta transformación, que avanza a pasos agigantados y que ha convertido el concepto de industria 4.0 en una realidad. Pero, ¿cómo debemos hacer frente a este reto?

En palabras de Jesús Herrera, consultor asociado de Festo España, “la formación es la clave del cambio”, ya que “debemos ser conscientes de que lo que hoy sabemos va a ser distinto en pocos meses” y de que “la formación continua se va a convertir en el centro de todo para no quedarnos atrás”.

En este sentido, los profesionales de la industria debemos encarar este nuevo año con el propósito de conocer qué es lo que está cambiando en nuestro entorno y cómo afrontar esta transformación. Para ello, la formación continua es nuestra mejor aliada, ya que nos permite estar siempre al día y nos ayuda a conseguir una mayor competitividad empresarial y empleabilidad. 

 

Propósitos de año nuevo

El final e inicio de año es por naturaleza la época en la que analizamos todo lo que hemos hecho durante este período, bien o mal, y en la que establecemos qué es lo que debemos mejorar o cambiar. Sin embargo, en muchas ocasiones, el día a día hace que la lista de propósitos se convierta en una simple enumeración de buenas intenciones, sin cumplir ninguno de nuestros objetivos al finalizar el año.

En el caso de la formación, en la mayoría de ocasiones el problema reside en que no detectamos correctamente nuestras necesidades. ¿Cómo evitar que esto suceda? La metodología SMART nos puede ser de gran ayuda, ya que establece que para que cualquier propósito se lleve a cabo, éste debe ser específico, medible, alcanzable, relevante y temporizado.

Si trasladamos esta fórmula a la formación, lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de escoger un curso es que éste sea lo más concreto posible, es decir, que cubra realmente nuestras necesidades. Para ello, debemos preguntarnos qué es lo que esperamos obtener de esta formación. La respuesta a esta cuestión nos dará la clave para escoger el curso que buscamos.

Otro aspecto a tener en cuenta es que los estudios que escojamos tengan unos tiempos cerrados, que empiecen y finalicen en unas fechas concretas. Esto nos permitirá evaluar nuestro progreso y medir los logros. En este sentido, debemos ser realistas a la hora de elegir una formación, tanto con nuestro tiempo y disponibilidad como con nuestras capacidades. De lo contrario, la formación se convertirá en nuestro peor enemigo y acabaremos dejándola de lado, ya que la percibiremos como algo negativo. Por ello, es importante que los estudios que decidamos cursar sean acotados en el tiempo.

Asimismo, para evitar fracasar en el intento, es importante que el curso sea de nuestro interés e importante para nuestro día a día. De este modo, lo percibiremos como algo relevante y, por tanto, prioritario.