¿Funcionará el TPM en mi empresa? Éstas son las claves del éxito

Eliminar todos los potenciales focos de ineficiencia de una fábrica es clave para conseguir la máxima productividad en un negocio. El Mantenimiento Productivo Total (TPM por sus siglas en inglés) es una herramienta cada vez más usada para hacerlo y conseguir una reducción del desperdicio (averías, microparos, piezas defectuosas, etc) a la vez que se conserva la calidad intacta.

Pero ¿puede implementar métodos de TPM cualquier empresa del sector industrial? No hay límite de tamaño para hacerlo. Tanto grandes compañías como pymes serán capaces de mejorar su productividad mediante esta herramienta, que permite adelantarse a posibles problemas en vez de reaccionar una vez ya se hayan producido. Sí es necesario prestar atención a cinco factores para asegurar la correcta aplicación del Mantenimiento Productivo Total.

1. Compromiso de la dirección. El TPM es un conjunto de métodos que requieren la participación del equipo completo, desde los operarios hasta los puestos con mayor responsabilidad. La involucración de la dirección es básica. La primera condición que debe darse es que los ejecutivos comprendan que se trata de un programa de mejora a largo plazo; los resultados no serán inmediatos. Deben ser capaces también de implicar a toda la plantilla para después promover un cambio cultural en la empresa que permita concebir el TPM como parte del trabajo diario. La dirección también se encargará de definir los retos, proporcionar los recursos necesarios para llevarlo a cabo y hacer un seguimiento de los resultados para, posteriormente, evaluar el sistema establecido.

2.Organización. Es esencial contar con un equipo que se ocupará de la implementación inicial del Mantenimiento Productivo Total. También será necesario que se identifique al personal clave en la compañía para hacerlo y darles un mayor o menor grado de responsabilidad según su tarea.

3.Método y resultados. Lo primero que hay que decidir es si se contará con el soporte de una consultoría externa. El método que se implemente debe estar adaptado a las necesidades y particularidades de cada empresa; no existe un patrón que pueda aplicarse en todas las compañías con éxito, sino que la clave está en la personalización. También es recomendable establecer un sistema de auditorías internas y externas para hacer un seguimiento del impacto de los cambios introducidos por el TPM en el negocio. En este sentido, es esencial la recopilación de datos constante para ser capaces de hacer una radiografía de los resultados y compararla con la situación final gracias al soporte en consultoría que puede ofrecer Festo en cuestión de TPM.

4.Equipos de trabajo. Al ser una metodología que exige el compromiso de todos los trabajadores en todos los niveles de la empresa, será básico el trabajo en equipo y una buena organización de turnos, secciones y líneas de producción. Es recomendable que los grupos sean multidisciplinares, con tal de cubrir todas las áreas. Se debe implementar un mejora continua y el empoderamiento como motor de esta evolución. La motivación tendrá un papel clave para alcanzarlo, mientras que reconocer los éxitos será parte de esta motivación. La filosofía que hay que aplicar es la de bottom up (de abajo a arriba), de lo concreto a lo general. Esto significa que primero se definirán las partes individuales con detalle para después enlazarlas y formar los componentes más grandes.

5.Recursos. Si una de las funciones básicas de la dirección es proporcionar los recursos necesarios para implementar el TPM, también hay que definir bien a qué destinar estos recursos. El soporte externo, con personal dedicado exclusivamente a ello, es una de las partidas que no puede faltar. La formación, como se ha comentado anteriormente, también debe tener un papel destacado, con proyectos de mejora y reuniones de equipo frecuentes. Otra de las partidas presupuestadas debe ser un programa de comunicación, reconocimiento y recompensa.