Más de 360.000 empresas ofrecen formación bonificada a sus trabajadores

¿Qué tipo de empresas participan en la formación programada? ¿Imparten ellas mismas los cursos o lo hacen a través de colaboradores externos? ¿Qué contenidos formativos tienen más éxito? ¿Se opta más por cursos presenciales u online?

Dado que consideramos el aprendizaje continuo como uno de los pilares para la competitividad empresarial y la empleabilidad de los trabajadores, hemos analizado el último informe anual “Formación en las empresas” elaborado por Fundae, la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo. Desgranamos, a continuación, los principales resultados que arroja el estudio, y que dan cuenta del estado de salud de la mejora continua en el seno de las compañías.  

Para empezar, hablemos de cifras globales: un total de 367.770 empresas españolas ofrecieron formación bonificada a más de 2,5 millones de trabajadores a lo largo de 2016. Aunque la tasa de cobertura de las empresas formadoras cayó en cinco puntos hasta situarse en el 22,7%, el número de empleados participantes se incrementó en 190.249 participantes, un 5,3% más que en el año anterior. Estas pinceladas dibujan, por tanto, un paisaje de estabilidad en la formación bonificada.

En 2016, las empresas destinaron 694,6 millones de euros en formación y, además, utilizaron 514,7 millones de euros en créditos bonificados, lo que representa aproximadamente el 70% de los fondos disponibles. ¿De dónde salen estas ayudas económicas? Básicamente, de las bonificaciones en las cotizaciones de la Seguridad Social. El objetivo de estos créditos es contribuir a que las compañías puedan incrementar su competitividad y productividad aumentando la cualificación de sus asalariados.

Cabe señalar que, desde finales de 2015, el sistema de formación profesional en el ámbito laboral está regulado por la Ley 30/2015. Entre otras modificaciones, la nueva normativa supone la desaparición de la formación a distancia convencional y la posibilidad de que las empresas pertenecientes a un mismo grupo puedan compartir sus créditos.

 

¿Qué empresas encabezan la formación bonificada?

Según el informe de Fundae, siete de cada diez compañías formadoras son microempresas. Sin embargo, la tasa de participación de estas sociedades con menos de nueve trabajadores es muy baja y se limita al 18,5%, en parte porque estas organizaciones no cuentan con estructura suficiente para organizar la formación por sí mismas. Por eso, el índice de participación va aumentando conforme crece el tamaño de la compañía: es de un 51,2% en las pequeñas empresas, de un 81,2% en las medianas empresas y de un 93% en las grandes.

Por áreas de actividad, la industria es el sector más participativo en formación programada, seguida de hostelería, construcción y otros servicios. En este sentido, durante 2016, 464.170 trabajadores del sector industrial realizaron un total de 723.653 acciones formativas, o lo que es lo mismo, cada trabajador realizó una media de 1,6 cursos durante el año. Sin embargo, del total de créditos asignados al sector industrial, las empresas y trabajadores únicamente se beneficiaron del 64%. Esta ratio, inferior al resto de sectores, refleja las múltiples oportunidades que puede aportar la formación al sector industrial, ya que las empresas disponen de un amplio margen para incorporar nuevos cursos según sus necesidades.

Otro dato resaltable es que la gran mayoría de las empresas formadoras confiaron en entidades externas como asociaciones empresariales y sindicales para organizar los cursos. En menor medida, otras compañías optaron por realizar las sesiones por su cuenta o por combinar ambas posibilidades. En todos los casos, es obligatorio comunicar a la Administración el inicio y finalización de los cursos, asegurar su correcto desarrollo y efectuar su seguimiento, control y evaluación.

 

¿Y qué tipo de trabajadores se forma en las empresas?

Pongamos ahora el foco en el perfil de los trabajadores formados en las empresas españolas a lo largo de 2016. La tasa de participación superó el 30% respecto al número total de asalariados del sector privado. También cabe subrayar que casi la mitad de los trabajadores cursó más de una acción formativa.

Por género, en 2016 se formaron en las empresas más hombres que mujeres. Si nos fijamos en la edad de los empleados, las personas más participativas fueron los situados en la franja entre los 26 y los 45 años, en los que, al parecer, existe una mayor necesidad de recualificación profesional para hacer frente a los nuevos retos que surgen en su día a día laboral.

Es igualmente resaltable que el 58,9% de los trabajadores formados tenía un nivel de estudios comprendido entre la educación primaria y la secundaria. Sin embargo, las horas dedicadas a la formación van en aumento conforme se asciende en la escala profesional, y se alcanza una media de 37,6 horas de media en el caso de los directivos.

En otro orden de cosas, los empleados efectuaron, principalmente, cursos relacionados con seguridad y prevención (729.525 participantes), administración y auditoría (623.808), compraventa (279.608), lenguas extranjeras (254.841) y finanzas y seguros (249.188).

En cuanto a las modalidades formativas utilizadas, en 2016 desaparecieron los cursos a distancia. En cambio, los cursos presenciales (con más de 34 millones de horas de formación) y la formación online (con casi 27 millones de horas) acumularon el mayor número de participantes. Finalmente, las opciones mixtas se quedaron en los tres millones de horas aproximadamente.