Value Stream Mapping: el mapa de flujo de valor de tu empresa

 

Tal y como hemos visto en los anteriores artículos sobre lean manufacturing, hay un aspecto esencial en la misión de todo empresario por reducir el desperdicio: disponer de información fidedigna sobre el funcionamiento de los procesos de producción y sobre las fugas de valor que merman la competitividad de la compañía. Para alcanzar este objetivo, la metodología lean aporta una herramienta muy valiosa que permite hacer una radiografía muy precisa de los flujos de valor: nos referimos al Value Stream Mapping.

El flujo de valor se compone del conjunto de acciones y fases del proceso de producción que una compañía lleva a cabo para elaborar un producto en las condiciones y los plazos pactados con el cliente. Este flujo pone en funcionamiento multitud de recursos: empleados, materias primas y piezas, maquinaria, movimientos de personas y de materiales, inventarios, información… En la interacción de todos estos componentes es común que se produzcan ineficiencias. Por ejemplo, tiempos muertos por roturas de stock, desplazamientos excesivos dentro de la fábrica para ir a buscar una pieza, cambios de serie, retraso de la información

La suma de todo este goteo de minutos que caen en saco roto es el principal motivo por el que muchas empresas no pueden satisfacer los plazos de entrega pactados con el cliente y no cumplen la máxima del just in time.

Es en estos casos cuando el Value Stream Mapping puede actuar de forma disruptiva en la planta de producción aportando mejoras estratégicas a largo plazo.

Este mapa del flujo de valor representa de forma gráfica y sencilla el recorrido que hace un pedido desde que llega y se convierte en una orden de trabajo hasta que el producto está disponible. Recomendamos que, de cara a hacer este análisis, se empiece con una zona piloto que pueda ser representativa porque en la empresa hay otras etapas de proceso similares o porque participan equipos comunes.

En este diagrama Value Stream Mapping hay que colocar varios recuadros con las distintas fases de recogida de material, producción y expedición. En estos espacios se indica el tiempo de cambio de herramienta y el tiempo de trabajo invertido hasta que el producto puede pasar a la siguiente fase.

Entre estos recuadros hay que especificar qué nivel de inventario hay antes y después de cada proceso. Además, mediante raíles, se trazan los movimientos que hay entre cada una de las fases (y el tiempo que ocupa cada desplazamiento) hasta llegar al cliente final. Asimismo, en la parte superior del mapa se dibujan los flujos de información que transcurren desde el cliente hasta la fábrica pasando por el departamento de ventas. También se marcan los flujos de proveedores, desde que el departamento de compras hace un pedido hasta que el material llega a fábrica.

Podéis ver algunos ejemplos a continuación:

 

Al poner sobre el papel todos estos flujos, el Value Stream Mapping constituye la herramienta más adecuada para conocer el tiempo de entrega que una empresa es capaz de cumplir, así como para analizar deficiencias en los flujos de trabajo, información, proveedores, materiales, etc. Eliminando los desperdicios detectados, saldrá reforzada la capacidad para cumplir con el lead time.  

En este sentido, el proceso de análisis es un paso previo para dar con soluciones idóneas que engrasen el flujo de valor a fin de que funcione como un reloj suizo. Dos de estas soluciones consisten en:

  • Trazar el Value Stream Mapping que queremos conseguir a largo plazo para visualizar la línea de mejoras que queremos desarrollar a través del lean manufacturing.
  • Implementar un sistema kanban entre las diferentes fases de producción, a fin de garantizar un inventario ajustado en cada punto del proceso, tanto de materias primas como de productos intermedios. Este sistema es de tipo pull, por lo que cada fase del proceso de fabricación pedirá el material que necesita a la fase anterior, y así de forma consecutiva. De esta manera, se evita el exceso de stock y se reducen costes innecesarios.

A modo de resumen, es importante recordar que el Value Stream Mapping, al igual que el resto de herramientas lean manufacturing, está orientado a generar cambios profundos en la organización de una compañía y debemos huir de decisiones cortoplacistas. Por el contrario, es importante que tengamos una visión estratégica y visualicemos cómo queremos que nuestra compañía funcione en cinco o diez años.